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viernes, 18 de junio de 2010

EXCUSAS

Situación: Tajada monumental.
Lo que decimos: Algo me sentó mal.
Lo que en realidad estamos diciendo: Me bebí hasta el agua de los floreros.

Situación: Tajada monumental (y II)
Lo que decimos: Me dieron garrafón.
Lo que en realidad estamos diciendo: Me bebí hasta el agua de los floreros.

Situación: Llegas tarde a currar.
Lo que decimos: Había un atasco terrible.
Lo que en realidad estamos diciendo: Me he quedado dormido porque ayer salí de fiesta.

Situación: Gatillazo.
Lo que decimos: No me había pasado nunca.
Lo que en realidad estamos diciendo: Mierda! Para una vez que ligo…

Situación: Gatillazo con la parienta.
Lo que decimos: No me había pasado nunca.
Lo que en realidad estamos diciendo: Mierda! Para una vez que no le duele la cabeza…

Situación: Suspenso.
Lo que decimos: El profesor me tiene manía.
Lo que en realidad estamos diciendo: No he pegado ni chapa, así que lo normal era un 0. He sacado un 1,25, así que el día que me ponga...


Situación: En el curro tu proyecto resulta una cagada monumental.
Lo que decimos: La coyuntura no ha sido favorable.
Lo que en realidad estamos diciendo: Pues para hacer las cosas sin tener ni puta idea tampoco ha salido tan mal.


Situación: Tu jefe te presenta a su mujer.
Lo que decimos: El jefe es un tipo afortunado.
Lo que en realidad estamos diciendo: El jefe tiene suerte por estar podrido de dinero, porque si no, ¿de qué iba a estar con este pibón?


Situación: Rayón en el coche.
Lo que decimos: Ni idea. Le habrán dado cuando estaba aparcado.
Lo que en realidad estamos diciendo: Las columnas del garaje me odian.


Situación: Tu barriga crece.
Lo que decimos: Me ha cambiado el metabolismo.
Lo que en realidad estamos diciendo: Sigo la dieta del cucurucho, pero al revés.


Situación: Vas al gimnasio.
Lo que decimos: Me gusta estar en forma.
Lo que en realidad estamos diciendo: ¿Has visto qué culo tienen las del spinning?

Situación: Niño maleducado.
Lo que decimos: Es hiperactivo.
Lo que en realidad estamos diciendo: Debería pegarle una torta, pero me da pereza. Que lo hagan en la escuela.


Situación: Tú la dejas.
Lo que decimos: No eres tú, soy yo.
Lo que en realidad estamos diciendo: No sé cómo he podido soportarte hasta hoy. Que te pires.


Situación: Ella te deja.
Lo que decimos: Me basta con ser tu amigo. Lo que quiero es que seas feliz.
Lo que en realidad estamos diciendo: Serás puta!! Ojalá te atropelle un camión.


Situación: Te piden que bajes la basura.
Lo que decimos: Ahora la bajo.
Lo que en realidad estamos diciendo: Tengo más cachaza y peor olfato que tú. Sabes que acabarás bajándola tú. No sé ni para qué te molestas en pedírmelo.


Situación: Te piden que tiendas la ropa.
Lo que decimos: Estoy ocupado.
Lo que en realidad estamos diciendo: Tengo una cerveza en una mano y el mando en la otra. ¿Con qué quieres que tienda la ropa? ¿Con la p…?

Situación: Tu mujer te pregunta qué te parece su amiga.
Lo que decimos: ¿Quién? Ni me he fijado.
Lo que en realidad estamos diciendo: Sabes que está mucho más buena que tú. ¿Para qué me preguntas?





lunes, 14 de junio de 2010

HOMBRES Y MUJERES

A poco que uno lo piense, es evidente que la comunicación entre especies no es todo lo fluida que debería. Supongo que se debe a la distinta forma de ver las cosas que tienen las mujeres, o a la forma de no ver algunas cosas que tenemos los hombres. En cualquier caso, los hombres hemos renunciado hace tiempo a comprender el comportamiento (algunos comportamientos; bueno, casi todos los comportamientos) femeninos, y nos manejamos con dos o tres reglas básicas: a base de desencuentros vas conociendo temas que más te vale no tocar, palabras que más vale no decir, cosas que más vale hacer, cosas que más vale no hacer…. Con tener un poco de memoria lo tienes más o menos resuelto, no tropezarás varias veces en la misma piedra y la convivencia será todo lo pacífica que la incompatibilidad entre hombres y mujeres permite (que tampoco es mucho, pero es lo que hay).

Pero ellas no. Ellas siguen empeñadas en comprendernos. En conocer nuestras motivaciones, nuestros anhelos, aquellos que nos hace saltar de la cama cada mañana llenos de ilusión (bueno, es una forma de hablar, ya me entienden: quien dice saltar llenos de ilusión, dice salir arrastrándose después de 10 minutos de pitidos procedentes del despertador). Sin entender que, en la mayoría de los casos, ni siquiera nosotros conocemos el motivo de lo que hacemos: simplemente, somos así.

Sin embargo, esto no es lo peor. Porque ellas siguen empeñadas en hacer que nos amoldemos a sus costumbres, sin pararse a pensar en el riesgo que ello conlleva. Como dice el viejo proverbio, las mujeres esperan que sus hombres cambien, y los hombres esperan que sus mujeres no, pero, al final, los dos acaban decepcionados.

Para evitar estas decepciones, tan ingratas, que tan áspera hacen la convivencia a veces, y como sé que no lo hacen con mala intención (ellas también son así), intentaré poner algunos ejemplos de lo que ellas deberían hacer y lo que no deberían hacer en pro de una cohabitación incruenta. Una especie de ley de mínimos que espero sirva para que nos conozcan un poco mejor. O, al menos para que sepan cómo comportarse. Seré breve, sólo algunos puntos importantes de uso diario:

1-Siempre estamos pensando en el sexo, si. Eso es inevitable. Cuanto antes lo aceptes, mejor.

2-Si tú te ves gorda, lo más probable es que estés gorda. No me preguntes a mí. ¿Qué esperas conseguir? Al final te enfadarás conmigo, por mentirte o por ser sincero.

3-Si te pregunto “¿Qué te pasa?” y me respondes “Nada”, voy a actuar como si no te pasara nada. Yo sé que no es verdad, tú sabes que no es verdad, pero lo más sencillo es fingir que es cierto.

4-Si me preguntas “¿En qué piensas?” yo daré por supuesto que estás preparada para hablar de sexo, deportes y/o coches.

5-Si me cuentas un problema, daré por supuesto que me estás pidiendo ayuda para resolverlo. Si sólo quieres hablar para sentirte desdichada y que te compadezcan, mejor inténtalo con tus amigas.

6-Deja de protestar porque la tapa del WC está arriba. Yo no protesto cuando tú la dejas abajo, y tampoco te cuesta tanto trabajo bajarla.

7-Si te duele la cabeza 15 días seguidos, deberías ir al médico: eso no es normal.

8-Los hombres sólo podemos distinguir 7 colores: no nos habléis en clave. Melocotón es una fruta. Malva es una flor. Crema, sólo en las tartas.

9-Mirar los pechos de otras mujeres es un reflejo. No es culpa nuestra.

10-Ver un partido de fútbol el sábado por la noche es un derecho inalienable.

11-Si algo que dije puede ser interpretado de 2 maneras, y una de ellas te hace sentir ofendida o enfadada, la manera correcta es la otra. En serio.

12-No puedes utilizar algo que dije hace 5 meses en una discusión. Los comentarios caducan a los 5 minutos.

13-Si me preguntas algo que se pueda responder con “si” o “no”, te responderé “si” o “no”. Si quieres conversación dilo, no me preguntes.

14-Si quieres pedir algo, hazlo de manera clara. Las indirectas no funcionan.

15-Llorar es chantaje.

16-Utilizar el sexo para conseguir algo también, pero es mucho más gratificante.

17-Tienes suficiente ropa. Tienes suficientes zapatos. Ir de tiendas no es divertido.

18-Si crees que a mí no me gustará la pregunta, puedes estar segura de que a ti no te gustará la respuesta. El silencio es oro.

Eso es todo. Me despido por ahora, esperando que mi modesta reflexión pueda contribuir a la paz entre los hombres y las mujeres de buena voluntad.

No me lo agradezcan, yo soy así.

sábado, 15 de mayo de 2010

ALCOHOL: DISFRUTE CON RESPONSABILIDAD


Síntoma: Exacerbada facilidad de palabra.
Causa: Primera fase de la borrachera.
Solución: Deje de hablar: a nadie le interesa lo que está diciendo, y además no se le entiende.

Síntoma: Exaltación de la amistad.
Causa: Segunda fase de la borrachera.
Solución: Deje de abrazar a esa farola: ella no le corresponde.

Síntoma: Cantos regionales.
Causa: Tercera fase de la borrachera.
Solución: Deje de cantar: la música del garito ya es bastante tortura.

Síntoma: Compadreo con la autoridad.
Causa: Cuarta fase de la borrachera.
Solución: Deje de abrazar a los policías: lo de servicio público va por otro lado.

Síntoma: Hay bichos por todas partes.
Causa: Delirium tremens.
Solución: Deje de beber.

Síntoma: Pies fríos y húmedos.
Causa: Está cogiendo el vaso incorrectamente.
Solución: Gire el vaso hasta que la parte abierta quede hacia arriba.

Síntoma: Pies calientes y húmedos.
Causa: Se ha meado.
Solución: Acuda al baño más próximo e intente secarse.

Síntoma: La pared de enfrente está llena de lucecitas blancas.
Causa: Se ha caído de espaldas.
Solución: Posicione el cuerpo formando 90º con el suelo.

Síntoma: El suelo está borroso.
Causa: Está mirando a través de un vaso vacío.
Solución: Pida otra copa.

Síntoma: Desagradable sabor a tabaco en la boca.
Causa: Se ha caído encima del cenicero.
Solución: Enjuáguese la boca. Pida otra copa.

Síntoma: El suelo se está moviendo.
Causa: Está siendo arrastrado.
Solución: Verifique que la dirección de arrastre es correcta (hacia el próximo bar).

Síntoma: Su cara le mira reflejada en el agua.
Causa: Está en el inodoro, intentando vomitar.
Solución: Métase los dedos (en la garganta).

Síntoma: Las voces de la gente suenan extrañamente amortiguadas.
Causa: Se ha puesto el vaso en la oreja.
Solución: Deje de hacer el payaso.

Síntoma: Su familia tiene un aspecto extraño y le mira con curiosidad.
Causa: Se ha equivocado de casa.
Solución: Pregúnteles por dónde se va a la suya.

Síntoma: Su mujer comienza a parecerle atractiva.
Causa: Está a una copa del coma etílico.
Solución: Deje de beber.

Síntoma: El bar se mueve, los camareros visten de blanco y la música es muy repetitiva.
Causa: Está en una ambulancia.
Solución: Se lo advertimos.