viernes, 5 de noviembre de 2010

FRASES HECHAS

La verdad, nunca me han gustado mucho las frases hechas. Me refiero a las frases hechas de andar por casa, porque las citas y los parafraseos de según qué personajes son una debilidad (algún día igual me animo y hablo de esto). Cada uno tiene sus contradicciones, qué le vamos a hacer.

En general, las frases hechas siempre me han parecido una manera de demostrar hablando que uno no tiene nada que decir. Un esfuerzo inútil, y dado que yo estoy firmemente posicionado en contra de los esfuerzos inútiles (de todos los esfuerzos, en realidad), procuro evitarlas siempre que puedo. Pero, cosas de la vida, el destino se empeña en ocasiones en llevarte por caminos por los que, en condiciones normales, no irías ni harto de cubatas de whisky de garrafón caducado. Ya se sabe que el hombre propone y Dios dispone, así que de vez en cuando te ves en situaciones en las que se dan las siguientes circunstancias:

1-No tienes nada que decir.

2-Ni siquiera tienes ganas de hablar.

3-No sabes de qué te están hablando.

4-Tienes que decir algo.

5-Cualquier cosa que digas podrá ser (y será) utilizada en tu contra.

A simple vista, parece un problema irresoluble, pero a poco vivo que sea uno (o, como es mi caso, después de llevarse una cantidad considerable de hostias literales y metafóricas por decir lo que no se debe), se acaba cayendo en la cuenta de que la solución está ahí, al alcance de nuestras cuerdas vocales: las nunca suficientemente valoradas frases hechas. Y ya comprenderán que en el mismo saco se pueden meter los refranes, los lugares comunes y cualquier manera de expresión que sirva para no expresar nada en absoluto.

Esas situaciones suelen darse con cierta frecuencia en el trabajo, donde me veo cada día hablando con gente que tiene la mala costumbre de hacer preguntas a las que no tengo respuesta, o para las que tengo una respuesta que sé que no les va a gustar ni un pelo. Así que, un poco a la fuerza, me he convertido en adicto a las frases hechas (lo que no deja de ser una cosa un poco contra natura, pero a estas alturas de la vida llevo hechas ya tantas cosas contra mi opinión, mi criterio y mis gustos que esto no era excesivamente difícil). Te pueden sacar de un montón de problemas.

Concretamente, me estoy especializando en hablar del tiempo. Es una cosa muy útil, sobre todo cuando tienes que entrevistarte con personal con el espíritu reivindicativo un poco subido. Ante todo, es imprescindible manejar un archivo lo suficientemente amplio de frases de este tipo, porque si dices siempre lo mismo el contrario acabará pensando (casi acertadamente) que lo estás vacilando, y la cosa puede degenerar. Pero casi tan importante como lo que se dice es cuándo se dice: la velocidad de reacción es fundamental. Si eres el primero en disparar, las posibilidades de que la conversación no derive hacia temas espinosos es considerablemente más alta.

Otro capítulo aparte son las frases de político. Ya saben, esas con las que los padres de la patria intentan explicar la marcha del país sin que se les note demasiado que no tienen ni puta idea de lo que hablan y que además les importa un huevo lo que pase o deje de pasar. Frases como estamos trabajando en ello, me alegra que me haga esa pregunta, es un tema que exige una reflexión profunda y el esfuerzo de todos, etc. Se recomienda utilizar con cara de comprensión y un tono de voz que haga creer al interlocutor que lo que está diciendo te preocupa casi tanto como el fin de los casquetes (polares; no me sean cochinos).

En determinadas circunstancias, el fútbol puede ser una tabla de salvación, a poco forofo que sea el contertulio, porque es un tema que desemboca con facilidad en encendidas polémicas, alejadas del tema original de discusión, y que casi nunca acaban en sangre, ya que hay una frase mágica capaz de zanjar cualquier debate de esta índole, una opinión con la que todo el mundo está de acuerdo: con lo que cobran esos cabrones…

Pero como les decía, poco a poco se va cayendo en la costumbre, y lo que inicialmente era una simple herramienta de supervivencia (como la versión verbal del hueso de los monos en 2001) se convierte en un hábito. Incluso en ocasiones (fíjense hasta donde se puede llegar una vez que se inicia la cuesta abajo) se puede hasta disfrutar con ello. Y llega el momento en el que se comprende que esto no puede seguir así. Porque, al fin y al cabo, uno tiene su conciencia, y unos padres que le enseñaron de pequeñito, entre otras cosas más o menos inútiles, que mentir está mal, ya sea de palabra, obra, omisión o por persona interpuesta. Y, claro, se van acumulando los remordimientos, y luego cuesta dormir.

Así que, después de meditarlo cuidadosamente, me he propuesto quitarme del tema de las frases hechas. Quiero aprovechar esta oportunidad que tan amablemente me brindo a mí mismo para decirles a todos ustedes que nunca mais. Que puedo prometer y prometo, y a Dios pongo por testigo, que nunca volveré a decir una frase hecha. Sé que me costará trabajo, pero el que algo quiere, algo le cuesta. Y no crean que esto va a ser uno de esos buenos propósitos que caen en el olvido al mediodía del uno de enero, porque pienso comenzar mañana mismo, bien prontito, que al que madruga, Dios le ayuda. Aunque igual es mejor comenzar a media mañana, porque ahora está empezando a refrescar al amanecer. Que ya estamos en Noviembre. Parece mentira cómo pasa el tiempo. Ya dentro de nada tenemos ahí el partido del siglo de cada seis meses, todo un Barça- Madrid. Y las elecciones catalanas, nada menos, todo el mismo día: anda que no vamos a tener temas de conversación. A poco que Messi tenga el día, le auguro un mal rato a los chicos de Mourinho. Claro que el portugués es un tío muy preparado, y es capaz de cualquier cosa. Yo ni siquiera descarto que aproveche su presencia en Barcelona el día de los comicios para presentarse como candidato por ERC, porque reúne todos los requisitos: pronuncia raro, no sabes muy bien si está hablando en broma o es así de verdad, y no le cae bien ni a los de su propio bando. Aunque, si les digo la verdad, mejor pasamos del tema, porque me estoy desviando, y además a mí el fútbol no me da de comer, la política tampoco, y encima acabo quemándome la sangre: con lo que cobran esos cabrones… (los dos).

Pero me estoy desviando del tema, que lo que les quería decir es que me voy a quitar del tema este de las frases hechas. Espero que no sea demasiado tarde.

Porque sé que estoy enganchado, sí, pero yo controlo.

Y lo puedo dejar cuando quiera.
PS: Por si acaso no se han dado cuenta, que ya supongo que sí, sigo con fiebre. No me hagan mucho caso.

12 comentarios:

Doctora Anchoa dijo...

¿¿¿¿Pero yo controlo????? Cada vez que oigo esa frase me entran ganas de echarme a correr...

112 dijo...

"La mejor palabra la que está por decir".
Vete dejando el paracetamol que te sienta fatal: te vuelves verborreico.
Ahh... donde estén los delirios febriles!

El niño desgraciaíto dijo...

Tendrías que conocer a mi jefe. Es un artista del disimulo y de cambiar de tema en medio de la reunión y quedarse con todo el mundo. Otro tema es que es un mentiroso compulsivo, pero no se puede salir triunfante y con la ética intacta de muchos bernjenales. Mi jefe es más de chascarrillos que de frases hechas.

Anniehall dijo...

Yo lo que no soporto es a algunos que antes de decir una frase hecha universal sueltan 'como yo digo' y dicen algo como 'como yo digo, madre no hay más que una'. ¿Como tú dices? tú y todos los hispanohablantes. Sé que es una chorrada pero me pone mala.

pseudosocióloga dijo...

¿1250 abdominales no vale como esfuerzo,no?

Speedygirl dijo...

juas, buenísimo, ¿se admiten apuestas de si vas a conseguirlo o no? XDDDDDDDDDD

Cazurro dijo...

Doctora, ¿una aguerrida girl-scout corriendo por tan poca cosa? Correr es de cobardes.

112, el paracetamol, la fiebre y yo tenemos una guerra a tres bandas, y sálvese el que pueda. Pero el que ríe el último ríe mejor.

Niño, el jefe siempre tiene razón.

Annie, es que la autoría de esas frases no está clara. Pero tú tranquila, que el tiempo pone a cada uno en su sitio.

Pseudosocióloga, una vez más te quedas con los aspectos tangenciales del post. ¿Qué puedo decir? Sarna con gusto no pica.

Speedy, un consejo: porfía, pero no apuestes. Pero, por curiosidad, ¿tú irías con el si o con el no?

Speedygirl dijo...

Lalala, el voto es secreto... XDDDDDDDDDD. No es que no confíe en tu fuerza de voluntad, es que las frases hechas son poderosas jajaja

Doctora Anchoa dijo...

De eso nada , Sr Cazurro. Correr es cosa de deportistas. Como yo...errr...eso.

Amanita Faloides dijo...

Ya veo yo de qué pie cojeas, así que haz de la necesidad virtud, que a la ocasión la pintan calva. Ya sabes que querer es poder...

Amanita Faloides dijo...

Ya veo yo de qué pie cojeas, así que haz de la necesidad virtud, que a la ocasión la pintan calva. Ya sabes que querer es poder...

Cazurro dijo...

Speedy, no vale: tiras la piedra y escondes la mano.

Doctora, el deporte es salud.

Amanita (cuánto tiempo), ya sé que el tiempo es oro, pero me gusta buscarle tres pies al gato. Y aunque en cien años todos calvos, mientras no me pille el toro, tira millas. Que sólo se vive una vez.