miércoles, 3 de noviembre de 2010

EL PEQUEÑO DRAGÓN

Finalmente, H1 ha sido apuntado a clases de artes marciales. Concretamente, de kárate. El tío necesitaba quemar energía, y lo de que le enseñen a pegarse con la gente le mola (todavía no ha pillado la filosofía del asunto; supongo que será cuestión de tiempo). Así que ha venido de las primeras clases más feliz que una perdiz, encantado de la vida.


Hasta ayer. Ayer no se le veía demasiado satisfecho. Así que tuvimos una conversación profunda. Ya saben, de hombre a hombre.


-Papá, no sé si esto del kárate me va a gustar.

-¿Por qué? Pero si los primeros días te habían gustado mucho.

-Ya, pero es que hoy vino la profesora nueva (los primeros días, las clases las había dado un profesor provisional, porque la titular de la plaza no podía incorporarse a tiempo).

-¿Y qué tal?
-Bien, pero…

-¿Qué pasa? ¿Te gustaba más Jonathan?

-Bueno…

-A ver, ¿cuál es el problema con la profe?

-Pues que voy a tener que dejar de ir a clase con ella.

-Venga, H1, no seas exagerado. ¿Qué te ha dicho la profe?

-Al principio nos dijo que todos los chicos de la clase íbamos a ser como un equipo.

-Bueno, eso está bien. ¿Qué más?

-Luego nos dijo que teníamos que ponerle un nombre al equipo. Cada uno tenía que decir un nombre, y al final escogeríamos el mejor.

-Vale, sigue.

-Yo dije dragón, y la profe dijo que era el mejor, y que nos iba a llamar los dragones.

-Bueno, eso mola (joder, qué imaginación tiene este crío. Me pregunto a quién ha salido. De hecho, a veces me pregunto si es hijo mío). Me parece un nombre chulo. Y os pega muy bien. No veo dónde está el problema.

-Pues que voy a tener que dejar de ir a clase, o ir con gafas de sol aunque en el gimnasio no haga sol.

-Ya (creo que ya sé por dónde van los tiros, pero espero a que se explique).

-Porque cuando nos llama para que hagamos un ejercicio, a mí me dice: A ver, ojos bonitos, haz esto; ojos bonitos, haz lo otro.

-Bueno, hombre, eso será porque no recordaba tu nombre, no es para tanto.

-SÍ ES PARA TANTO. ¿Por qué a mí no me llama dragón, como a los demás? ¿Eh, por qué?


Pensamiento 1: Supongo que puede llegar a ser desagradable escuchar tropecientas veces al día lo de los ojos bonitos (sobre todo a los cinco años), pero no consigo ponerme en su lugar: eso es algo que nunca me ha pasado.
Pensamiento 2: No sé qué decirle. Pero me temo que, como la profesora siga por ahí, tendremos que ir buscándole otra afición al niño.
Pensamiento 3: No te rías ahora, que la armamos.
Pensamiento 4: Deja de pensar y dile algo. Lo que sea.


-No te preocupes, el próximo día le decimos que te llame H1.

-O dragón. Mejor dragón.

-Vale (no te rías, no te rías, por Dios).

-Y como me vuelva a llamar ojos bonitos no vuelvo a clase, ¿eh?

-Vale.

Salgo al pasillo y me descojono, mientras pienso en lo que me espera en los próximos años.

Va a ser divertido ver crecer a un pequeño dragón.

7 comentarios:

Doctora Anchoa dijo...

¡Primer!. Seguro que de aquí a quince años no le importa tanto que las mujeres le llamen así...

pseudosocióloga dijo...

Aisss que lástima.
Yo conozco a una que odia que la llamen rubia, y otra que se avergüenza de su piel morena porque toooodo el mundo le dice que bonita piel, y encima se llama Bruna.

Anniehall dijo...

Pobrecito.

Esos momentos de aguantarse la risa me encantan.

Anusky66 dijo...

jajajaja lo siento me he tenido que reir , lo he vivido durante años teniendo que hacer el papelon de tomarmelo como un serio problema , que ahora no he podido aguanta la carcajada jajaja tranquilo eso se pasa al llegar a la adolescencia y que sea una chica quien se lo diga .

un besazo y otro a "ojos bonitos" perdón al dragón .

Cazurro dijo...

Doctora, no sé qué insinúas. Mi niño será siempre casto y puro, y sólo se preocupará de cuidar y hacer felices a sus padres, como Dios manda. Ejem.

Pseudosocióloga, la vida es un valle de lágrimas. Todos tenemos nuestros motivos para llorar. Y el que no los tiene, se los inventa. El que no sufre es porque no quiere.

Annie, los críos son una fuente inagotable de momentos de ese tipo. Alternados, eso sí, con los momentos en los que tienes que aguantarte las ganas de matarlos. Supongo que ser padre es eso: estar siempre aguantando algo.

Anusky, lo raro sería no reirse con estas cosas. Y dale con lo de las chicas. No sé si me va a gustar mucho su adolescencia.

Gonzalo Viveiró Ruiz dijo...

Dios mio!!! yo hubiera sido incapaz de aguantar la risa....

Amanita Faloides dijo...

Genial... Quítale lo de H1, por favor, y ponle Dragón. Se lo ha ganado.